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Universidad de Santiago de ChileVicerrectoría Académica
NUESTRO FUNDADOR / MEMORIA PAIEP

Francisco Javier
Gil Llambías1951 — 2021

Una vida dedicada a abrir oportunidades en la educación superior.

Académico, impulsor del acceso inclusivo y fundador de PAIEP. Su trabajo sigue inspirando nuestro compromiso con la equidad.

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Retrato de Francisco Javier Gil Llambías
Francisco Javier Gil Llambías
Retrato de 2013 · Dirección de Comunicaciones UC
01 / TRAYECTORIA

La convicción de que el talento está en todas partes.

Francisco Javier Gil Llambías fue químico de la Pontificia Universidad Católica de Chile y doctor en Ciencias por la Universidad Complutense de Madrid. En la Universidad de Santiago de Chile desarrolló su labor académica formando a estudiantes de pregrado y posgrado.

Su compromiso con la educación lo llevó a promover formas de ingreso que reconocieran el desempeño escolar en su contexto. Esa mirada vinculó su trabajo universitario con la construcción de iniciativas de alcance nacional.

Fue fundador del Programa de Acceso Inclusivo, Equidad y Permanencia y lo dirigió hasta 2018. Desde ese espacio contribuyó a situar la equidad en el centro de las trayectorias educativas.

“Los talentos están igualmente distribuidos entre hombres y mujeres, ricos y pobres, y en todas las etnias.”

Francisco Javier Gil Llambías · Recogido por la Fundación Francisco Javier Gil Llambías ↗

02 / SUS APORTES

De una convicción
a nuevas oportunidades.

01

Reconocer el desempeño en contexto

Promovió el reconocimiento de la trayectoria escolar como una dimensión relevante para el ingreso universitario. El ranking de notas forma parte de ese aporte a la discusión sobre equidad y selección.

02

Impulsar el Propedéutico

Participó en el desarrollo del Propedéutico USACH-UNESCO, una experiencia que articuló preparación académica y acceso inclusivo y que se convirtió en antecedente del PACE.

03

Contribuir a una política pública

En 2013, Francisco Javier Gil Llambías y su equipo impulsaron el «Nuevo Propedéutico», una propuesta de acceso directo a las carreras que, ajustada al año siguiente, contribuyó al inicio del PACE en 2014. Así, la experiencia universitaria se proyectó como política pública de acceso y acompañamiento.

03 / VIDA Y COMPROMISO UNIVERSITARIO

Ciencia, memoria y equidad.
Los caminos de una vida.

Una trayectoria que une la investigación, la participación universitaria, los derechos humanos y la apertura de oportunidades educativas.

1951

El comienzo de una vida

Nace Francisco Javier Gil Llambías. Su trayectoria reunirá ciencia, formación universitaria y compromiso con la dignidad de las personas.

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1982–1984

Ciencia y comunidad académica

Integra la directiva de la Sociedad Chilena de Química y luego ejerce su vicepresidencia. La investigación y la formación de jóvenes son parte de su vida universitaria.

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1989–1990

Participación universitaria

Preside la Mesa Directiva del Claustro Académico de la USACH, en una etapa de transición hacia la democracia interna de la Universidad.

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1990–1996

Decano de la Facultad de Ciencia

Asume responsabilidades en la conducción académica de la USACH. Durante este período impulsa iniciativas de memoria y de acceso inclusivo.

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1991

Verdad y memoria en la UTE-USACH

Preside la Comisión de Reconciliación Universitaria, que documenta las violaciones a los derechos humanos contra integrantes de la comunidad: personas detenidas desaparecidas y ejecutadas durante la dictadura.

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1992

Bonificación del 5%

Impulsa la bonificación del 5% al puntaje ponderado de postulantes del 15% de mejor rendimiento de su establecimiento. Esta experiencia en la USACH reconoce el desempeño escolar en contexto y antecede a otras vías de acceso inclusivo.

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1998–2000

Docencia y extensión

Ejerce como vicerrector de Docencia y Extensión de la USACH, ampliando su labor de formación y gestión universitaria.

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2007

Propedéutico USACH-UNESCO

Participa en la creación del Propedéutico USACH-UNESCO, que combina preparación académica y acceso al Bachillerato para estudiantes destacados en su contexto escolar. La experiencia será un antecedente del PACE.

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2010–2011

Una responsabilidad más allá de la USACH

Es rector de la Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez. Su compromiso con la educación superior se proyecta a otros espacios universitarios.

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2012

Creación de PAIEP

Funda y dirige el Programa de Acceso Inclusivo, Equidad y Permanencia para articular las vías de ingreso con el acompañamiento académico. Nace en 2012 y se formaliza como programa funcional de la Vicerrectoría Académica en 2013.

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2013

«Confieso que he llorado»

Escribe el epílogo del Libro Memorial UTE-USACH, actualizado a cuarenta años del golpe de Estado. Allí vuelve sobre el trabajo de la Comisión y su impacto en su propia vida.

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2013

El ranking de notas en la admisión

El ranking de notas se incorpora al sistema de admisión del CRUCH. Francisco Javier Gil Llambías es uno de sus impulsores: reconocer la trayectoria escolar en su contexto se proyecta como criterio de selección universitaria.

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2013

Nuevo Propedéutico: el antecedente del PACE

Francisco Javier Gil Llambías y su equipo impulsan el proyecto «Nuevo Propedéutico», orientado al acceso directo a las carreras de estudiantes de alto rendimiento escolar en contexto. Esta propuesta será ajustada y dará paso al PACE al año siguiente.

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2014

Del Nuevo Propedéutico al PACE

El proyecto «Nuevo Propedéutico», formulado en 2013 por un equipo encabezado por Francisco Javier Gil Llambías, contribuye al nacimiento del PACE en 2014. La USACH participa entre las cinco universidades de su etapa inicial, articulando preparación, acceso y acompañamiento.

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2015

Cupo Ranking 850, hoy Ranking 1000

Impulsa una vía para estudiantes con el máximo puntaje ranking que no alcanzaban el mínimo exigido en la PSU. Nace como Ranking 850; su continuidad se conoce actualmente como Ranking 1000, conforme a la nueva escala de puntajes.

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2016

Premio Jorge Millas

La Universidad Austral de Chile reconoce su aporte a la educación superior y destaca también su labor al frente de la Comisión de Reconciliación de la USACH.

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2017

Proyectar su compromiso

Crea la Fundación CINESUP junto a Fernanda Kri, Máximo González y Karla Moreno Matus, para promover la equidad y la inclusión en educación superior.

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2017–2018

Cupo Explora-UNESCO

En 2017, la Cátedra UNESCO de Inclusión de la USACH y Explora de CONICYT presentan una vía que reconoce la trayectoria científica escolar. Su primer ingreso es en 2018, ampliando las formas de identificar el talento.

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2021

Una vida que deja huella

Fallece Francisco Javier Gil Llambías. Su legado permanece en la formación de generaciones, el acceso inclusivo y el compromiso con la memoria universitaria.

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EN SUS PALABRAS · EPÍLOGO · 2013

Confieso que
he llorado.

Presidente de la Comisión que elaboró el Informe en 1991.

Un testimonio sobre memoria, comunidad universitaria y el compromiso de cuidar la vida y los proyectos de vida. Epílogo del Libro Memorial de la Universidad Técnica del Estado y la Universidad de Santiago de Chile.

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Sello Editorial USACH · 2013 · Texto íntegro, páginas 239–241

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Cuando Juanita me informó por email que había otras 26 personas vinculadas a la USACh que fueron asesinadas o detenidas desaparecidas durante la dictadura, me embargó una profunda angustia. De inmediato me pregunté si habría mujeres embarazadas entre estas nuevas víctimas. ¿Habría otra joven embarazada como Michelle Peña por quien tantas lágrimas he derramado?. Cuántas de estas 26 personas estarán muertas y cuántas detenidas desaparecidas? Luego, un frío me recorrió de pies a cabeza porque el Informe de la Comisión de Reconciliación Universitaria de la USACH contiene un error garrafal y el presidente de la Comisión fui yo. No eran 62 víctimas, como nosotros creímos e informamos en el año 1992, ¡sino que 88!

El año 1991 el Consejo Académico de la USACh me encomendó presidir una Comisión de Reconciliación Universitaria. Recuerdo que el Rector Morales me pidió sin previo aviso y en medio de una reunión de Consejo Académico que asumiera esa responsabilidad. Entonces yo era Decano y llevaba tiempo pidiéndole al Rector que formara una Comisión de Verdad y Reconciliación, pues habíamos muchos académicos que necesitábamos saber qué había pasado durante la dictadura, fundamentalmente para reparar lo que aun fuera posible. Aunque al momento de escuchar su petición me incomodó que se llamara solo Comisión de Reconciliación Universitaria y emitiendo Verdad, acepté honrado.

El Informe cambió mi vida radicalmente. El cambio mayor fue mi rencuentro con el Dios de la Vida. Después de muchos años de formalismos religiosos caí de bruces al polvo al constatar en primera línea lo cruel que una persona puede ser con otra. Mordí el polvo una y otra vez. Lloré y me enfurecí una y otra vez. No hay nada más cruel que hacer sufrir infinitamente y exprofeso a las madres de los detenidos desaparecido como yo lo constaté.

Cuando era niño en mi familia no se hablaba de política ni de religión. Mi abuelo paterno nació en Fuentespina, un pequeño pueblo español, y emigró a los 14 años junto a otros niños-adolecentes de su pueblo; escaparon para evitar que los mandaran a pelear a una guerra en África que nadie en el pueblo sabía de qué iba. Mi madre escapó desde Barcelona con mis abuelos al término de la guerra civil española para evitar que los vencedores mandaran a su hermano a pelear al frente en Rusia a favor de Hitler. Quizás por esto, y de un modo estúpido, en septiembre de 1973 me creía un observador ajeno a lo que pasaba en Chile. Nadie en mi familia tenía una marcada simpatía o antipatía por el gobierno de la Unidad Popular. La indiferencia era la tónica, salvo en mi mamá.

Mi mamá, que vivió y sufrió lo insufrible durante la guerra civil española siendo una niña de 14 años, lloró con el ruido de los aviones que bombardearon la Moneda. Le recordaban los bombardeos de los barcos del yerno de Mussolini al puerto de Barcelona. Días más tarde del 11 mi mamá llegó a nuestra casa con una sobrina lejana de mi papá y la tuvo escondida durante meses. Un día mi prima se fue, dejando una carta en la que nos agradecía pero que no quería ponernos más en peligro. Yo, concentrado en mis estudios, me alegraba de no haberme metido nunca en política.

Recuerdo que tres o cuatro años después en Madrid un médico nos contó a mi mujer y a mí que él había atendido a un paciente chileno que había sido torturado cruelmente en Chile.

Muchos años después, en julio de 1986 me involucré en el caso de Carmen Gloria Quintana. Ella era estudiante de la USACH y a varios académicos nos pareció que no podíamos lavarnos las manos mientras quemaban vivos a nuestros estudiantes. Creamos un Comité Carmen Gloria Quintana para ir a dar sangre, comprarle medicamentos y llevarle cartas. Yo pasaba casi todas las tardes al Hospital del Trabajador para preguntar por la salud de Carmen Gloria. Una tarde un grupo de estudiantes y académicos estábamos reunidos en la USACH preguntándonos qué más podíamos hacer; recuerdo que estábamos muy tristes porque lo más probable era que Carmen Gloria muriera. De repente escuché que uno de nosotros dijo que podíamos hacer una misa para pedirle a Dios que salvara la vida de Carmen Gloria; aún me asombra recordar y sigo sin entender que esa voz había sido la mía. La loca idea de hacer una misa prendió entre los otros vertiginosamente y en pocos minutos cada uno de los escasos asistentes teníamos una tarea específica. Unos se tenían que conseguir un cura, otros hacer carteles y yo debía hablar con los dirigentes de la FEUSACH. Alguien me dijo dónde se reunirían esa noche y me fui a su encuentro; les dije lo de la misa y le pedí a su presidente, Cristian Berríos, que nos ayudara. La actitud de ellos fue mejor imposible: apretones de mano, abrazos, risas nerviosas y compromisos mutuos de frenar cualquier forma de violencia. Mi miedo crecía por minutos. Me desperté muy temprano y me fui a la universidad. Caminé solo por el campus durante un buen rato constatando que las paredes estaban plagadas de letreros llamando a una misa que se haría a medio día por la vida de Carmen Gloria Quintana. Pero la verdad es que no teníamos cura, autorización, lugar, ni nada. Tipo 7-8 de la mañana me fui hacia el Decanato de la Facultad de Ciencias; allí estaba el Decano Carlos Thomas y le conté lo que estaba pasando. Recuerdo que me preguntó quién estaba detrás de la misa y le respondí asustado que era yo. Hizo unas llamadas, salió de la oficina y luego volvió. Al regresar me dijo que el Rector Patricio Gualda (era un militar) autorizaba la misa en el casino de la FAE.

Había conocido al Rector Gualda en el Consejo Académico como representante de los académicos de mi Facultad. El Decano anterior, Agustín León, me había designado representante, pero debí renunciar al cabo de dos o tres meses porque el Rector Gualda exoneró a unos profesores de mi Facultad y por más que intenté convencerlo de que no lo hiciera no pude.

El Decano Thomas me dijo que su autorización estaba supeditada a que antes de la misa le firmara un papel mediante el cual me hacía cargo de los daños que ocurrieran en el casino de la FAE. A media mañana me llamaron a una oficina de la Casa Central y les firmé el papel. Al llegar al casino me encontré con los profesores y estudiantes y supe que no tendríamos cura. Una académica dijo que haríamos una liturgia y se ofreció para preparar unas lecturas y canciones. Recuerdo como si fuera hoy la enorme acidez estomacal que tenía y como me dolía la guata. Alguien vio que afuera del casino alguien había pintada insultos en contra de nosotros. Llamé al Decano Thomas y le solicite que de inmediato mandara borrar los insultos y lo hicieron. La atmósfera estaba en extremo tensa pero (creo que) nadie quería que hubiera una pelea. Se decía que en la USACH había un gran número de estudiantes simpatizantes del gobierno militar, dispuestos a la pelea.

A la misa llegó el papá y una tía de Carmen Gloria Quintana, decenas de estudiantes y unos pocos profesores; llego también el Presidente la Asociación de Académicos (creo que era solo de ingeniería), Eduardo Morales Santos, y un par de embajadores de otros países. Los dirigentes de la FEUSACH estuvieron ahí y recuerdo que yo les agradecía en silencio, minuto a minuto, su presencia. Después supe que durante la liturgia, algunos administrativos se pasearon por las afueras del casino, sin ingresar por miedo. Mucha gente lloró; creo que era por la alegría de superar el miedo. Yo no lloré. Fue un momento hermoso.

Después de esa experiencia me vinculé con la asociación de académicos de la Facultad de Ciencias. Conocí gente maravillosa que sí participaba en política. Leí un montón de libros. Iba a las asambleas y hablaba.

Después del Plebiscito del Sí y el No organizamos un Claustro Académico, que contó con la autorización del Consejo Académico y del Rector delegado, Sr. Raúl Smith Fontana. La mesa del Claustro me eligió presidente, por lo que en varias ocasiones me reuní con el Rector Shmith, esencialmente para coordinar la transición. Recuerdo perfectamente que tanto la Mesa de Claustro como el Rector Shmith honramos nuestros compromisos, sin mediar un solo documento. En lo esencial, el Claustro se autoimpuso llevar a cabo elecciones de autoridades, hacer un informe de Verdad y Reconciliación y cambiar los estatutos. En 1990-91 mis colegas de la Facultad de Ciencias me eligieron Decano. La Mesa del Claustro le pidió al recién electo Rector Eduardo Morales que la USACh hiciera un informe de Verdad y Reconciliación y él aceptó. Una vez finalizado el Informe y entregado al rector Morales, logramos convencerlo de que su contenido se hiciera público.

Han pasado muchos años y nunca los he olvidado. Cada estudiante desaparecido o asesinado es hoy mi hermano; cada funcionario o profesor es mi hermano. Es obvio que no puedo hacer que mis hermanos resuciten pero sí es posible que sean mártires de su causa. Que sus muertes no sean en vano sino que su sangre dé frutos de paz.

Fue así que, poco a poco, fui comprendiendo que no hay una diferencia esencial entre quitarle la vida a una persona y quitarle su proyecto de vida. De a poco fui comprendiendo que cada vez que una persona se ve impedida de desarrollar sus talentos por ser pobre, el Dios de la Vida Sufre y yo con Él. Así poco a poco me fui fundiendo con decenas y miles de personas que desde distintas identidades políticas y religiosas hemos ido entregado parte de nuestras vidas para que otros tengan vida y la tengan en abundancia. Fuimos nosotros los que nos propusimos ampliar el paradigma de mérito académico para acceder a las universidades; desde un paradigma basado exclusivamente en las pruebas estandarizadas hacia uno que reconoce que los talentos académicos están igualmente distribuidos entre ricos y pobres por lo que en todos los colegios, sin ninguna excepción, hay niños y jóvenes con talentos académicos. Comprender esto nos ha traído momentos de gran alegría y también de dolor y llanto. No es fácil convivir con personas que aún no comprenden que entre nuestros hermanos más pobres también hay niños y jóvenes con talento académico.

Confieso que he llorado por mis nuevos hermanos detenidos y desaparecidos de la USACH, pero estas son lágrimas que fortalecen mi alma siempre impertérrita.

Nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie; nadie tiene derecho a quitarle el proyecto de vida a nadie. Por esta causa muchos hemos entregado nuestras vidas.

Francisco Javier Gil Llambías

Fuente: Libro Memorial de la Universidad Técnica del Estado y la Universidad de Santiago de Chile, 2013. Se conserva el texto de la edición original; se han ajustado los saltos de línea para su lectura en pantalla.

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MEMORIA EN IMÁGENES

Una vida universitaria.
Un legado compartido.

Escenas de reconocimiento y comunidad que permiten acercarse a su trayectoria y a las oportunidades que ayudó a abrir. Selecciona una fotografía para ampliarla.

El reconocimiento a una trayectoria · 2016Francisco Javier Gil Llambías recibe el Premio Jorge Millas. Fotografía: Universidad Austral de Chile.
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Oportunidades que se vuelven trayectoriasComunidad Propedéutico. Imagen publicada por USACH en «Diez años de aportes a la educación inclusiva», 2017.
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04 / UN LEGADO VIVO

Abrir las puertas.
Acompañar el camino.

Recordar a Francisco Javier Gil Llambías es volver a una pregunta que sigue orientando nuestro quehacer: ¿cómo ampliar las oportunidades para que estudiantes de distintos contextos puedan desarrollar sus talentos?

Su legado nos invita a reconocer las trayectorias, fortalecer el acceso y sostener el acompañamiento durante la vida universitaria. Es un compromiso que se renueva en el trabajo con estudiantes y comunidades educativas.

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